Nugomar
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COMO NOS AFECTA EL CAMBIO DE ESTACIÓN: OTRA VEZ OTOÑO

 

Llega el otoño y con él los días más cortos, menos luz, más frío, nos notamos cansados, fatigados, nos concentramos con dificultad, ¿cómo nos afecta este cambio de estación?

 

Son muchas las personas que afirman que los cambios de estación y los cambios bruscos de tiempo les afectan tanto emocionalmente como físicamente.

 

Ya se hicieron refranes sobre los mismos como “La primavera la sangre altera” y la realidad, es que si salimos a la calle y preguntamos a la gente de a pie si los cambios estacionales les supone algún tipo de alteración emocional, no tardan en afirmarlo como un hecho.

 

Muchas de estas afirmaciones se basan en los datos que tanto auge tuvieron hace años haciendo mención a que en los países nórdicos, a pesar de ser más ricos, había un índice más elevado de suicidio debido a una deficiente exposición solar.

 

Es cierto que el sol y la lluvia provocan sentimientos yuxtapuestos. El primero se asocia fácilmente con vacaciones de verano y todo tipo de actividades al aire libre. Por el contrario, la lluvia, a pesar de que un porcentaje importante de gente declara que le gustan los días de lluvia, evoca sentimientos de melancolía y recogimiento.

 

No hay duda que el cambio de estación afecta al ánimo de muchísimas personas, especialmente cuando pasamos de una estación calurosa y tremendamente luminosa (como es el verano), a una estación algo más fría (como es el otoño e invierno).

 

Más particularmente, tanto el frío como la reducción de las horas de luz en invierno tienden a asociarse de manera mucho más directa con un ánimo más bajo, que puede causar cambios en la persona en prácticamente todos los aspectos y ámbitos de su vida.

 

Y es que con la llegada tanto del otoño (cuando es muy frecuente la denominada como depresión otoñal) como del invierno (comienzo invierno), y sobretodo debido no sólo al cambio de tiempo, sino a la reducción de luz solar, nuestras hormonas pueden alterarse y provocar cambios de humor en muchas personas.

EL CAMBIO ESTACIONAL AFECTA AL ÁNIMO

 

Cada vez son más los expertos en medicina que no dudan en señalar que un cambio de estación, especialmente en otoño e invierno, tienden a afectar de manera negativa a la propia salud de las personas.

 

Esto ocurre solo en otoño e invierno, dado que con el paso del invierno a la primavera, o de la primavera al verano, lo que se observa en la mayoría de las personas es prácticamente todo lo contrario, pues muchos individuos tienden a sentirse más animados y alegres, debido fundamentalmente al aumento de luz solar y a la mejora del tiempo (se pasa de un periodo frío a uno mucho más cálido).

 

Y, más particularmente, ese cambio repercute directamente en el estado de ánimo de las personas, debido a que el organismo experimenta ciertos cambios hormonales como consecuencia de la disminución de la luz solar y de la llegada de una época más fría y algo más oscura.

¿CÓMO SUPERAR UN CAMBIO DE ESTACIÓN?

Muchos expertos recomiendan el seguimiento de una serie de hábitos saludables que, de alguna u otra forma, ayudan positivamente a superar con optimismo el paso de una estación a otra.

 

Seguir una alimentación sana, rica en fruta y verduras frescas, así como el seguimiento de una práctica de ejercicio diaria al aire libre, pueden resultar sumamente beneficiosos y adecuados.

 

Una buena idea, por ejemplo desde un punto de vista más nutritivo, es adoptar una nutrición vitamínica que nos ayude a aumentar las defensas en las épocas frías del año.

 

Si te gusta la naturaleza, una buena idea a la hora de disfrutar de lo más bello de una estación como es el otoño o invierno es vivir en compañía un día de campo. ¿Quién ha dicho que deban ser estaciones oscuras? Seguro que encuentras disfrute con la lluvia o, por qué no, la nieve.

 

Y, sobretodo, no te preocupes si durante los primeros días tras el cambio de estación te sientes algo triste. Es algo total y absolutamente normal, que irá desapareciendo de forma paulatina.

LA DEPRESIÓN OTOÑAL: LOS TRASTORNOS EMOCIONALES ESTACIONALES

La llegada del lánguido otoño trae consigo, además de la caída de las hojas de los árboles, un trastorno conocido como la "depresión de otoño". Esta alteración afecta al 30% de la población española, principalmente a mujeres de entre 20 y 45 años, aunque las cifras aumentan en los países con menos horas de luz solar durante la época invernal. Así, en zonas próximas al ecuador incide en el 1,5% de la población y en Canadá en el 10%.

Aunque la vuelta al trabajo o a los estudios siempre supone un bajón moral para casi todo el mundo, ya que se terminan los placeres del ocio vacacional, muchas personas unen a este decaimiento totalmente normal, otro tipo de síntomas generados por el cambio de estación.

 

El cambio de estación es el causante de una tristeza propia del otoño que se califica como depresión otoñal o, según la terminología de otros expertos, síndrome afectivo estacional. Las modificaciones de los ritmos vitales derivadas de la reducción de horas de luz y de la llegada del frío son el origen de este trastorno psicológico.

SINTOMAS

 

Los síntomas más frecuentes suelen ser la desmotivación, la sensación de tristeza y la reducción de las habituales energías. Estos síntomas, que no son alarmantes y que irán desapareciendo conforme el organismo se adapte la nueva situación estacional, pueden agravarse con problemas de concentración, alteraciones en el sueño, irritabilidad, desórdenes alimenticios, disminución de la libido, entre otras manifestaciones.

 

Sin embargo, ninguno de estos cambios llega a provocar malestar clínicamente significativo o deterioro social o laboral, no considerándose una patología mental. es decir se considera algo pasajero. Si su persistencia aumenta más allá de 2-3 meses ya podemos estar hablando de un trastorno afectivo que requiere ayuda profesional de un psicólogo/a.

 

CAUSAS, ¿POR QUÉ APARECE?

 

La causa se encuentra en nosotros mismos y nuestro organismo: dependiendo de la luz solar existente, el cerebro envía órdenes a ciertas hormonas, sobre todo la melatonina, que se encargan de regular el sueño, la temperatura corporal o la sensación de hambre. La producción de la melatonina es mayor con la reducción de horas de luz, y a la vez disminuye la cantidad de serotonina, otra hormona que tiene que ver con el estado de ánimo.

Se ha comprobado que la melatonina alta provoca una reducción de serotonina. Eso explicaría el bajón anímico que supone el otoño para cualquier persona. El problema se puede agravar si el paciente tiene tendencia a sufrir depresión, ya que la simple reducción de horas de sol será el desencadenante natural de un nuevo proceso depresivo. Se ha comprobado que personas que tienen tendencias a sentirse deprimidas y ven siempre de forma negativa su vida y su entorno tienden a sentirse peor en esta época del año.

¿Qué opináis vosotros?

CAMBIO DE HORA

El cambio de hora al que acabamos de ajustarnos de cara a la inminente llegada del invierno puede afectar al sistema nervioso central y provocar alteraciones del sueño, tales como el insomnio o el cansancio por las mañanas, así como estados de irritabilidad o depresión.

 

Así lo explica José Manuel Sánchez Torres, médico de familia del Hospital Sagrado Corazón de Sevilla. El verdadero motivo de este cambio de hora es el ahorro energético que se consigue al hacer coincidir las horas de sol con los momentos de mayor actividad. Según los expertos, los que más sufren este cambio son los ancianos y los niños, aunque afortunadamente se trata de síntomas leves y pasajeros a los que el cuerpo humano termina por adaptarse sin mayores consecuencias.

 

Este cambio estacional y de horario es para algunos más llevadero que el que realizamos en primavera, ya que en esta ocasión el reloj se atrasa "y dormimos una hora más". Lo peor, "que los días son más cortos". En efecto, siete de cada 10 españoles reconocen sentirse más tristes con la llegada del invierno.

 

EFECTOS PSICOLÓGICOS

 

Los efectos negativos del cambio estacional de hora sobre los humanos son muchas veces "más psicológicos que orgánicos", según Ricardo Martínez, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto Cajal, quien recuerda, en cualquier caso, que los trastornos causados por las variaciones horarias de tipo estacional son "leves y pasajeros".

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